
Hay proyectos artísticos que no nacen simplemente para ocupar un espacio, sino para crear un aliento compartido. La misión de Gen Verde se basa en esta búsqueda constante: transformar la música en un lenguaje universal capaz de trascender los prejuicios y despertar la creencia de que aún es posible una humanidad diferente.
Es una historia escrita en el camino, donde el arte se convierte en la partitura en la que se graba la fraternidad universal. Sin embargo, la verdadera esencia de este viaje no reside en la perfección técnica de una actuación, sino en las miradas que se cruzan por el camino. Fueron los rostros encontrados en las periferias del mundo, las manos tendidas en la oscuridad y los retos inesperados los que, con el tiempo, moldearon y transformaron el alma misma de este grupo, convirtiendo su música en un vehículo de mensajes profundos para todos aquellos que se cruzan en el camino del Gen Verde.
La chispa de un regalo: la campaña de crowdfunding #accorcialedistanze
La misión de Gen Verde se ha enfrentado a menudo a las barreras de los recursos financieros limitados, especialmente cuando las solicitudes de giras procedían de tierras lejanas como África o América Latina. Esto dio lugar a la iniciativa de crowdfunding #accorcialedistanze: una forma de involucrar al público no solo como espectadores, sino como verdaderos compañeros de viaje.
El catalizador más potente para este proyecto surgió de un encuentro inesperado durante una gira por Alemania. En una escuela marcada por una grave marginación social, tres jóvenes de quince años se acercaron a las artistas y extendieron las manos: apretaban 25 euros, todo lo que tenían. «Os damos este dinero para que llevéis a cabo este proyecto con jóvenes menos afortunados que nosotros», dijeron.
Ese gesto de pura generosidad conmovió tan profundamente al grupo que esos 25 euros se convirtieron en la semilla de una campaña de recogida de fondos para su viaje a Panamá. El objetivo era llegar a los jóvenes que viven en condiciones de vulnerabilidad y amenazados por las bandas juveniles, ofreciéndoles, a través del proyecto ‘Start Now’, un camino de recuperación y de desarrollo de la inteligencia cultural.
Más allá de las rejas: la libertad del amor en Panamá
Y fue precisamente esa campaña de crowdfunding la que hizo posible nuestro tan esperado viaje a Panamá.
El viaje a Panamá en enero de 2019 marcó otro capítulo imborrable en la historia del grupo. Con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, Gen Verde cruzó el umbral de la prisión de mujeres de Panamá, donde se reunió con más de 600 reclusas. En ese lugar de dolor y aislamiento, la música obró un pequeño milagro: ver los rostros de las mujeres iluminarse y sus cuerpos bailar bajo el escenario fue una experiencia de una profundidad asombrosa.
Para el conjunto, ese concierto fue un “honor”, un momento de conversión en el que la brecha entre quien está libre y quien está privado de libertad se desvaneció ante la “libertad del Amor”. Este potente momento tuvo eco en las palabras de Raisa Banfield, en aquel momento vicealcaldesa de Ciudad de Panamá, quien describió el evento como un encuentro «de mujer a mujer, de ser humano a ser humano», capaz de hacer que todos se sintieran universales, trascendiendo fronteras y límites físicos.
Los artistas compartieron el dolor de estas hermanas, dando testimonio de que siempre es posible empezar de nuevo, a pesar de todo. Fue la confirmación definitiva de la misión del grupo: habitar en las periferias existenciales para redescubrir, juntos, la esperanza de que el mundo aún puede cambiar.
Una dificultad que se convierte en oportunidad
Ni siquiera la sombra de la pandemia mundial pudo detener este viaje. Obligados a interrumpir abruptamente una gira por España y a embarcar en el último barco que salía de Barcelona, Gen Verde se encontró de repente aislado dentro de las paredes de su hogar. Sin embargo, el distanciamiento social no se convirtió en silencio.
Preguntándose cómo podían mantenerse cerca de quienes estaban sufriendo, el grupo transformó la crisis en una oportunidad sin precedentes y se embarcó en la aventura de las retransmisiones en directo y las reuniones a través de Zoom. A pesar de la falta de contacto físico, este nuevo enfoque les permitió llegar a cientos de miles de personas en todos los rincones del mundo, desde Filipinas hasta Australia. Durante esos meses, nacieron nuevas composiciones y momentos de diálogo profundo, lo que demostró que la fraternidad universal no conoce confines físicos.
Hoy
Hoy, Gen Verde sigue mirando hacia adelante, transformando cada nuevo reto en un punto de partida para proyectos originales. Ya sea en grandes escenarios, a través de talleres escolares o actuaciones digitales, el objetivo sigue siendo el mismo: dar voz a la gente de nuestro tiempo y a todos aquellos llamados a vivir la fraternidad universal.
El secreto de este incansable viaje no reside en una estrategia para el éxito, sino en la elección diaria de mirar más allá de uno mismo, con el objetivo de construir relaciones arraigadas en la esperanza. Como nos enseña su historia de más de cincuenta años, cada encuentro en el camino nunca es casual, sino una invitación a ofrecer lo mejor de uno mismo por un mundo que todavía tiene una inmensa necesidad de creer en la luz. La música de Gen Verde no se detiene, porque mientras haya un puente que construir o un corazón al que llegar, habrá una nueva canción lista para nacer.
Para organizar eventos, conciertos y/o talleres artísticos con el Gen Verde, podéis enviar un correo electrónico a info@genverde.it con vuestra solicitud, información y datos de contacto.
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