La música posee el poder extraordinario de hacer tangible lo intangible. Cuando las notas resuenan en el aire, superan las fronteras visibles e invisibles, unen las almas y permiten que cualquiera comprenda emociones profundas, incluso antes de que un compositor las explique con palabras. En la trayectoria artística del Gen Verde, esta magia no es fruto del azar, sino de un verdadero viaje que entrelaza disciplinas artísticas y técnicas en una misión compartida. El objetivo no reside en la búsqueda del éxito material o de la fama. Lo que mueve cada acorde es el deseo profundo de vivir las palabras del Evangelio inspiradas por la espiritualidad y la unidad, expresando verdad y belleza capaces de tocar los corazones, llevando alegría y esperanza.
Este proceso creativo, similar a una inspiración mágica que se manifiesta en los momentos en que la mente está relajada y libre, encuentra una definición especial en las palabras del Papa Francisco. El Pontífice comparó al artista con un niño que se mueve con espontaneidad en el espacio de la invención y de la novedad, pero también con un vidente capaz de comprender la realidad con agudeza, participando casi de la pasión generativa con la que Dios creó el mundo.


La escucha y la valoración de la diversidad
La primera fase de este camino se fundamenta en las reflexiones, en la búsqueda y en la escucha profunda. Para liberar la creatividad, el uso de un cuaderno de ideas se vuelve esencial para anotar observaciones, hacerse preguntas, leer y ahondar en las historias y en las experiencias personales de cada integrante del grupo. De este inmenso patrimonio humano brotan pensamientos, emociones e intuiciones musicales. Frente a las inteligencias artificiales, los seres humanos mantienen la capacidad única de conectarse íntimamente consigo mismos, yendo al fondo para buscar el núcleo auténtico de lo que desean comunicar.
Dentro del Gen Verde, la diversidad cultural representa la linfa vital de la producción artística. Cada día, las artistas aprenden a acoger las diferencias mutuas, cultivando el amor por la idea del otro exactamente igual que por la propia. Esta apertura constante ensancha los horizontes y genera una atmósfera de absoluta libertad, donde la creatividad individual se potencia continuamente en lugar de ser aplastada. Cada tema encierra y relata una historia precisa, ya que una música privada de narrativa termina por no dejar huella en el alma de los oyentes.
Un ejemplo emblemático de este enfoque lo representa el tema East West, nacido precisamente para comunicar el diálogo profundo entre Oriente y Occidente. Durante la preparación, las integrantes debatieron largo y tendido. En la sección dedicada a Asia, quisieron expresar la compleja gama de emociones ligada a momentos difíciles, como el sentirse extranjeras en Occidente a causa de las barreras lingüísticas, de las diferentes formas de actuar y de la marcada lejanía de pensamiento. A pesar de estas barreras, el deseo predominante siguió siendo el de abrirse a los demás. La elección misma de los instrumentos musicales refleja un pensamiento preciso y meticuloso. En la parte final de la pieza, todos los instrumentos se funden en una única armonía, evidenciando el concepto fundamental de que la diversidad constituye un don precioso, lejos de ser un obstáculo.
La escritura y la fuerza de las ideas sencillas
Definir el público de referencia y centrar el propósito del tema hace que el proceso de escritura sea extremadamente preciso. En la creación de nuestras canciones, muchas veces nos inspiramos en personas que han tenido una influencia en nuestras vidas pero también en la sociedad, y al confrontarnos con su mensaje, muchas veces surge la exigencia, la necesidad de redescubrir la propia vocación. El resultado es un tema capaz de emocionar tanto a nosotras como a un público mucho más amplio.
La fase de la escritura propiamente dicha se apoya a menudo en la técnica de la escritura libre. En esta fase, suele ser útil encontrar un lugar tranquilo, tomar papel y bolígrafo —o un ordenador— y dejar fluir todo lo que surge en torno a un tema determinado, eliminando cualquier tipo de filtro censor. Con frecuencia, la composición se desarrolla a partir de un hook, es decir, una frase de impacto, sencilla y pegadiza, que se queda grabada en la mente del oyente. Para el tema Ideia Louca, basado en un contagioso ritmo brasileño, el estribillo nació antes que la propia melodía, y la redacción posterior permitió que emergiera el hook ideal.
La música también debe estimular la reflexión sobre los grandes temas del mundo contemporáneo. La presencia en el grupo de profesionales de la música provenientes da varias partes del mundo permite la creación de canciones en la que se encuentran y se funden ritmos, estilos y lenguajes y, principalmente, afrontar temáticas fuertes que viven nuestras sociedades como en «Como lluvia suave«. Ritmos que se funden para dar voz a la inspiración central: la certeza que cada uno, allí donde vive, iniciando con pequeños gestos de solidaridad y amor concreto, puede poco a poco ayudar a construir un mundo mejor.
Durante el proceso de escritura, preservar la propia autenticidad es fundamental. El grupo aprende constantemente de los propios fracasos, reelaborando los textos y las estructuras musicales hasta que alcanzan la forma perfecta. En la creación de un tema dedicado a la paz, por ejemplo, tras varios intentos se optó por la filosofía del “less is more” (menos es más). La certeza de que las personas recuerdan los conceptos sencillos guió la redacción, orientando la comunicación hacia la gente común e involucrando a los jóvenes de Loppiano para dar voz a su elección consciente de vivir por la paz.



La realización y la armonía colectiva
La última fase coincide con la realización, el momento en que la canción toma vida finalmente para ser interpretada y escuchada. Cada dinámica, a partir del desarrollo del arreglo, exige como base el amor mutuo entre las integrantes del grupo. En esta etapa, la estructura del tema puede sufrir modificaciones adicionales antes de la grabación oficial, ya que la composición debe sonar plenamente fluida y convincente para todas las artistas.
El trabajo colectivo exige llegar a un entendimiento, valorando y respetando las competencias específicas de cada profesional. El arreglo, considerado a todos los efectos como el vestido de la canción, debe adaptarse y potenciar el espíritu original del tema. Por lo general, ya durante la escritura se tiene una idea clara del estilo de la canción, pero el aspecto crucial reside en la capacidad de los instrumentos para conferir una identidad precisa a la composición. Gestionar los espacios sonoros de cada instrumento permite que cada uno de ellos emerja con claridad, garantizando, en cualquier caso, la máxima prioridad y centralidad a la voz.


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